La escala de entrenamiento

LA ESCALA DE ENTRENAMIENTO

El origen de la escala de entrenamiento que tenemos definida en los Reglamentos de Doma Clásica tanto nacional como internacional tiene su origen en el manual de la caballería del ejército alemán. Él término ‘escala de entrenamiento ́ comenzó́ a utilizarse sobre los años cincuenta del siglo pasado, la directiva del manual de la caballería alemana ya nombraba los fines y principios del entrenamiento del caballo. Mostraba un plan detallado de entrenamiento en forma de normas para el entrenamiento de un caballo para la caballería. Entonces este reglamento definía los siguientes estadios en el entrenamiento

  • Acostumbrar al caballo al peso del jinete
    • Ritmo, relajación
    • Desarrollo de la confianza, de los aires y del contacto
    • Rectitud
    • Pasar el movimiento a través del cuerpo del caballo, mantenimiento del caballo en la mano y en buena actitud
    • Desarrollo de la capacidad de cargar, reunión
    • Comienzo de la elevación
    • Actitud de trabajo
    • Actitud de presentación (solo se mantendrá́ durante breves momentos).

El precursor de la escala de entrenamiento como la conocemos hoy en día es el libro de Siegfried von Haugk –The Training of the Reruit in Horseback Riding (El entrenamiento del Recluta en equitación) – publicado en 1940. En él su autor define los objetivos del entrenamiento de la misma forma que aparecen hoy en día en la escala de entrenamiento. Es decir:

  • Ritmo
    • Relajación
    • Contacto
    • Impulsión
    • Rectitud
    • Reunión

En el proceso de entrenamiento del caballo, los seis elementos se subdividen a su vez en tres fases de entrenamiento que se sobreponen:

Fase 1: ritmo, relajación y contacto forman parte de la fase de adaptación al jinete. En esta fase del entrenamiento, el caballo se familiariza con el jinete y las ayudas. Se utiliza esta fase en el calentamiento del trabajo diario.

Fase 2: relajación, contacto, impulsión y rectitud son necesarios para el desarrollo de la fuerza de empuje del posterior. En esta fase, el caballo debe trabajar más desde atrás e ir de forma diligente hacia delante buscando el contacto. Esta fase hace especial hincapié en un trabajo gimnástico versátil para así obtener un caballo flexible y atlético.

Fase 3: La Impulsión, la rectitud y la reunión tienen como finalidad desarrollar la capacidad de cargar el peso sobre el posterior. Se supone que el caballo debe ser capaz de cargar con más peso en el posterior, imprescindible para la verdadera reunión y la elevación relativa. Ambos son necesarios para llegar a metas más altas en el entrenamiento. En algunos libros más antiguos mencionan la elevación como el séptimo elemento de la escala de entrenamiento, ya que la elevación relativa (la posición de la cabeza y la elevación del anterior están directamente relacionados con el grado de reunión) es una consecuencia directa de una reunión correcta, pero este punto no se ha considerado en la versión que utilizamos hoy en día.

Lo que es muy importante es que no se puede considerar de forma aislada a ninguno de los seis elementos de la escala de entrenamiento; todos ellos interactúan y dependen el uno del otro. Las cualidades individuales se incorporan sistemáticamente al entrenamiento del caballo.

Existe una razón lógica por el orden en que aparecen los seis elementos de la escala de entrenamiento. Cada caballo necesita obtener un nivel mínimo de cada uno de los elementos para pasar al siguiente; aunque en la práctica vemos que hay una intercomunicación entre los elementos. Debemos escuchar a nuestro caballo, él nos dirá en que elemento hay que poner más énfasis en un determinado momento. La meta en el entrenamiento del caballo es llegar al máximo ‘nivel de permeabilidad’ o dicho de otra forma que la actividad creada por el posterior pase a través del cuerpo del caballo (lo que se ha traducido en ocasiones como ‘dejar pasar’).

 

  • RITMO

El ritmo debe ser regular en los tres aires, sin variación de ningún tipo, a menos que nosotros le manifestemos nuestra voluntad de cambiarlo con nuestras ayudas.

Los factores que suelen influir en las pérdidas de ritmo son, por ejemplo, que el caballo aún no se haya acomodado con el peso del  jinete, el temperamento, el pedirle ejercicios o figuras para los que aún no está preparado,…

 

  • SOLTURA

Decimos que un caballo se mueve con soltura cuando no ofrece ninguna resistencia a nuestras ayudas ni presenta signos de tensión física ni psicológica.

La tensión física es la que viene a causa de las contracturas, faltas de flexibilidad, caballos asimétricos,… i casi siempre es precedida de la tensión psíquica.

La tensión psíquica proviene de dos factores; el externo y el interno.

El factor externo hace referencia más a las condiciones ambientales que van a modelar su comportamiento. Tratamos con un animal herbívoro, víctima de multitud de enemigos, deseosos de saltar sobre él y devorarlo. Este es el mensaje que transmiten sus genes y su respuesta automática es la de correr o corcovear para sobrevivir. Teniendo en cuenta este comportamiento básico, intentemos entrenar en entornos libres y despejados, donde sea difícil ocultar leones agazapados, cazadores de caballos, lonas sueltas agitadas por el aire, chapas que cimbrean, música muy alta, gritos, etc. Imaginemos lugares donde se pretende un alto grado de concentración, como una biblioteca o sala de estudio, ¿a alguien se le ocurriría profanar ése ambiente de calma?

 El factor interno está estrechamente ligado al jinete y a sus actuaciones, a los métodos que aplique en las sesiones. Embocaduras severas, rendajes de bloqueo, sesiones eternas donde no se respetan los tiempos de descanso y se llega a la extenuación muscular, sudoración excesiva, manos duras, castigos desproporcionados, exigencia de trabajos para los que no está preparado, delgadez y debilidad física, la lista puede ser interminable. El sufrimiento mental implica tensión mental y ésta genera tensión física. Pero pensemos que cuando hablamos de sufrimiento o agresión no se limita al animal golpeado sistemáticamente, pues existen malos tratos menos visibles, pero tan severos como éste.

Fundamental resulta nuestra aptitud. No nos plateemos jamás la monta como un desahogo al enojo acumulado a lo largo de todo el día, enojo propiciado por el tráfico, el trabajo o los problemas familiares, entre otros no deberían influir negativamente en el entrenamiento diario. Guardemos en la taquilla del vestuario, junto con la ropa de calle, toda la tensión acumulada y comencemos la sesión con la mente limpia, positiva y con grandes dosis de autocontrol, aprendiendo a interpretar todos los mensajes que el caballo nos envía para que el avance sea lento pero constante.

 

  • CONTACTO

Un buen contacto es aquel que es constante, suave y elástico entre la mano del jinete y la boca del caballo. Para tener un buen contacto el caballo debe aceptar la embocadura perfectamente.

Es importante que nuestro contacto no interfiera en el equilibrio del caballo. El contacto no es un elemento de sujeción sino de control. Es imprescindible tener un asiento independiente para lograr un buen contacto.

No hay que llegar a trabajar con las riendas colgando ya que para tener un contacto suave primero este debe existir.

Signos de un buen contacto:

  • El caballo masca la embocadura.
  • El caballo mantiene una actitud fija.
  • El caballo sigue manteniendo un buen ritmo y una buena soltura.
  • El caballo segrega una saliva blanca y densa.

Signos de un mal contacto:

  • El caballo agita la cabeza.
  • El caballo pasa la lengua por encima de la embocadura.
  • El caballo rechina y/o muerde el filete.
  • El caballo intenta arrancar las riendas de la mano del jinete.

 

  • IMPULSIÓN

 

Es el deseo del caballo, natural o adquirido por la doma, de ir hacia adelante.

Decimos que llevamos una buena impulsión cuando conseguimos que la actividad creada por los posteriores pasa a través del dorso del caballo y es recibida en la mano del jinete. El ritmo y  la soltura son imprescindibles para desarrollar la verdadera impulsión. Cuando llegamos a este punto decimos que el caballo esta “conectado”.

Cuando trabajamos con el caballo conectado este se presenta con más armonía y con mayor coordinación de movimientos entre los anteriores y los posteriores.

 

  • RECTITUD

Cuando nos referimos a que un caballo va recto o está recto es cuando sus posteriores van siguiendo la línea por la que anduvieron los anteriores.

Es de vital importancia conseguir una buena rectitud en los tres aires para que todos los grupos musculares trabajen por igual y así también evitar algunas lesiones.

 

  • REUNIÓN

Definición del reglamento de doma clásica de la RFHE:

El objeto de la reunión del caballo es:

a) Desarrollar más y mejor la regularidad y el equilibrio del caballo, equilibrio más o menos alterado por el peso del jinete.
b) Desarrollar y aumentar la capacidad del caballo para descender su grupa y remeter sus posteriores en provecho de la ligereza y movilidad del tercio anterior.
c) Mejorar la “soltura y la prestancia” del caballo y hacer más agradable su monta.

En la reunión, el caballo carga más peso sobre los posteriores, consiguiendo así levantar la cruz y a la vez una mayor libertad del tercio anterior.

Fuentes: web Vicente Castillo, “Doma Clásica para todos” Víctor Alvarez