¡¡COMO SI …!!

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La actitud es lo que, al final, casi siempre determina que podamos ofrecer nuestra mejor versión al competir. Ese nivel de ejecución técnica que se ha adquirido a fuerza de interminables horas de práctica, sudor, empeño y pundonor; robándole horas al sueño, aprendiendo una y otra vez de los errores, derivando recursos a golpe de varita mágica… En fin, cada cual podría añadir aquí aquello que, ahora mismo, llega a su mente y que es lo que le ha convertido hoy en quién es.

Y es que, durante la competición, aparecen una serie de estímulos que no están presentes normalmente cuando se entrena. Un escenario distinto al habitual, la presencia de los jueces, el público, los otros competidores, irrupciones imprevistas, etc. Todo ello unido a nuestro propio cóctel mental porque sabemos lo que está en juego, las expectativas propias y ajenas, el futuro, también el pasado…

Pues bien, mientras me dispongo a escribir sobre los recursos que nos pueden ser útiles para entender y manejar adecuadamente nuestra cabeza y nuestro corazón, noto cómo brota en mi mente el RECUERDO DE UNA IMAGEN que me regala justo la esencia de lo que quiero transmitir.

¡Qué poder el de las imágenes! Se quedan prendidas en algún lugar de nosotros, listas siempre a ofrecernos de nuevo ese mensaje que las hizo tan importantes.

Es la imagen del deportista que deja a su yo interior tomar las riendas de la ejecución para dejar que fluya la emoción del AGRADECIMIENTO a lo que lo ha llevado hasta allí. Cada cual a su propia historia  y a su gente. Homenaje a otros que lo hicieron antes que él. Es la fuerza del corazón. Cuando la razón le deja, el corazón se encarga de mover cada músculo, cada fibra del cuerpo para hacer lo que ya sabe de memoria, pero con ese ingrediente mágico que se contagia y que es capaz de poner la piel de gallina a quien observa. Es la pasión, el arte, el duende o como se le quiera llamar.

 

Agradecimiento a tu caballo, que es una extensión de ti mismo en ese momento, agradecimiento a quien te ha apoyado, sufrido y reído contigo, a tu equipo, a tu gente, a tu tierra, a lo que representas, a otros que abrieron el camino antes que tú. A tus motivos, a tu propia historia, a lo que eres.

El AGRADECIMIENTO es el sentimiento más potente de todos porque irradia AMOR. No es la única fuerza que moviliza nuestros recursos, puesto que hay emociones de signo contrario, como la rabia por ejemplo, que pueden ser muy útiles sabiéndolas canalizar pero, desde luego, sí que es la más beneficiosa.

Salgamos a competir siempre con el ánimo puesto en algo noble e importante para nosotros. Es útil crearse una rutina que nos traslade a un estado de ánimo elevado: una imagen, un gesto, una música, un olor… cualquier cosa que nos despierte ese momento de seguridad, de potencia y de confianza y que nos permita salir al cuadrilongo y actuar COMO SI YA HUBIÉRAMOS GANADO.

 ¡¡¡ COMO SI YA HUBIÉRAIS GANADO….!!!

 

 ¿¿Os imagináis convertir cada actuación en la repetición de vuestra reprise ganadora??