¿OBJETIVOS? SI, pero ¡CON RAZÓN!

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¿OBJETIVOS? SI, pero ¡CON RAZÓN!

 

¿Queréis seguir pintando con nosotr@s?

Porque estos días de veraniego calor y de descanso tan merecido como deseado, son también días en que la mente puede volar momentáneamente libre de urgencias y de compromisos.

Y es que las pausas, las vacaciones, los hasta luego, son espacios y momentos para descansar, pero también lo pueden ser para la reflexión y, bien utilizados, pueden ser ideales para clarificar muchas cosas. Porque cuando estamos inmersos en una situación, cualquiera que sea ésta, la perspectiva que tendremos sobre ella siempre será corta, dado que la vemos desde la cercanía. Sin embargo, poner distancia, alzar el vuelo, mirar desde otro punto y ver los aspectos que antes estaban ocultos nos permite valoraciones mucho más completas y, por eso mismo, más equilibradas para poder ajustar aquellos aspectos que pudieran necesitarlo.

Podemos, por ejemplo, observarnos y evaluar nuestros objetivos para comprobar si estamos avanzando hacia ellos o, si fuera necesario, replantearlos. Pero ¿qué es lo que nos lleva a fijarnos objetivos y querer cumplirlos sabiendo que cada etapa conlleva nuevos esfuerzos y trabajo y sacrificio constantes?

Lo que nos mueve es un propósito vital propio. Nuestra razón. Y tod@s tenemos razones así, aunque aún no las sepamos reconocer. Algun@s más de una o que van cambiando con el tiempo. No tener razón lleva a la sinrazón y suele ocasionar más de un problema. Es mejor buscarla, reconocerla y abrazarla. Y vivirla con pasión, aunque a veces nuestra razón nos lleve a remar contracorriente.

Así que: y tú, ¿QUÉ QUIERES? Si tu razón te apasiona, si te hace aprender y ser mejor cada día, si lo haces con respeto y buena intención hacia tí mism@ y hacia los demás, si cada tensión está justificada por el deseo de mejorar… entonces…. FÍJATE OBJETIVOS con la absoluta seguridad de que si persistes el suficiente tiempo y con la suficiente energía, los lograrás!!

Siempre que tengo ocasión, insisto en la importancia de que trabajar por objetivos está bien, pero que está aún mejor cuando a esos objetivos les añadimos el plus de saber PARA QUÉ los queremos. Es como añadir un aditivo mágico a nuestro combustible. Y creedme que no siempre se sabe, al menos eso nos encontramos a menudo al preguntar: Y tú, ¿qué quieres tú? Debería ser fácil responder ¿verdad? Pues haced la prueba y observad qué pasa.

Cuando la respuesta es sincera y está libre de resistencias, lo que suele ocurrir es que una energía renovada comienza a fluir.  Puede ser enseguida o más tarde y nos pide alinear lo que queremos con lo que hacemos. O si ya lo estamos haciendo a continuar con nuevos bríos. Puede llevarnos algún tiempo, pero si escuchamos con los oídos del corazón, pronto entenderemos el mensaje y sabremos cuál es NUESTRA RAZÓN.

Y ya no habrá esfuerzo, trabajo, ni sacrificio que no valga la pena asumir.

Será, entonces si, hora de establecer objetivos que bien dirigidos, nos lleven allá dónde queramos ir. ¡¡Y de TRABAJAR!!

Porque si no sabemos dónde queremos ir, dará igual dónde vayamos, ¿verdad?

Hablaremos sobre el trabajo por objetivo en la próxima pincelada.

¡¡Hasta muy pronto!!